Jacques Portefaix, niño del Gévaudan.

Así pues, a causa de la Bestia del Gévaudan, Jacques Portefaix conoció una vida muy diferente a la de los pequeños compañeros que lucharon junto a él.

El valor que demostró en la Coustasseyre aquel 12 de enero de 1765 le valió, además de una fama que desbordó los límites de la Margeride, una pensión anual de 300 libras que le fue pagada con regularidad a lo largo de sus estudios por los servicios financieros del Rey.
Gracias a ella adquirió una educación formal, una profesión valiosa y encuentros con algunos de los personajes más importantes de su época, incluido el propio Rey.

Mientras que sus compañeros permanecieron en la Margeride para ser campesinos o artesanos, como sus padres, Jacques Portefaix disfrutó de un ascenso social extraordinario en aquella época para el hijo de un agricultor.

Cuando murió a los 32 años, el 14 de agosto de 1785, la Bestia estaba muerta desde hacía ya 18 años.
Jacques Portefaix, hijo de la Margeride, hizo honor a su pequeña región.

 

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